Los cementerios se muestran llenos de vida nocturna por Día de Muertos: velas, incienso, comida y adornos dan el toque mágico a una convivencia en la que lo mismo abundan las bromas, que se recuerdan los gustos y, por qué no, los disgustos que la muerte dejó en meras anécdotas.
La noche del 1 al 2 de noviembre, la transición de la visita de los Santos Inocentes y los Fieles Difuntos, con una velada los vivos rinden culto a sus muertos, cuyas almas "con más fe que certeza" aseguran que vienen del más allá a disfrutar de la esencia de los alimentos y bebidas que se les ofrendan.
Son costumbres y tradiciones que se heredan de generación en generación
Al panteón las familias llegan desde la tarde del día 1, limpian los sepulcros, los adornan y preparan la ofrenda que compartirán para "alegrar" la estancia de sus muertos a la luz de veladoras, cirios y unas cuantas lámparas.
Hasta el camposanto llegan los vecinos para disfrutar un rato de sus seres queridos que físicamente ya no están.
Es una tradición muy bonita que asegura que no se hace por obligación sino por voluntad de los católicos que creen que sus difuntos ese día llegan a consumir los alimentos que se ponen en la ofrenda.domingo, 27 de noviembre de 2016
VELACIÓN
Los cementerios se muestran llenos de vida nocturna por Día de Muertos: velas, incienso, comida y adornos dan el toque mágico a una convivencia en la que lo mismo abundan las bromas, que se recuerdan los gustos y, por qué no, los disgustos que la muerte dejó en meras anécdotas.
La noche del 1 al 2 de noviembre, la transición de la visita de los Santos Inocentes y los Fieles Difuntos, con una velada los vivos rinden culto a sus muertos, cuyas almas "con más fe que certeza" aseguran que vienen del más allá a disfrutar de la esencia de los alimentos y bebidas que se les ofrendan.
Son costumbres y tradiciones que se heredan de generación en generación
Al panteón las familias llegan desde la tarde del día 1, limpian los sepulcros, los adornan y preparan la ofrenda que compartirán para "alegrar" la estancia de sus muertos a la luz de veladoras, cirios y unas cuantas lámparas.
Hasta el camposanto llegan los vecinos para disfrutar un rato de sus seres queridos que físicamente ya no están.
Es una tradición muy bonita que asegura que no se hace por obligación sino por voluntad de los católicos que creen que sus difuntos ese día llegan a consumir los alimentos que se ponen en la ofrenda.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario